- Los cambios hormonales, el acceso a contenidos violentos desde una edad temprana y las redes sociales pueden desembocar en comportamientos agresivos que conllevan consecuencias profundas en los adolescentes.
- Los centros anda CONMiGO Teens que ya han tratado a miles de familias representan un entorno seguro donde los jóvenes puedan refugiarse, sentirse comprendidos y apoyados.
La adolescencia es un periodo de construcción de la identidad, de exploración de los límites propios, el desarrollo de habilidades sociales, y se caracteriza por una fuerte necesidad de pertenencia. Sin embargo, en esta fase también es habitual que emerjan conductas hostiles vinculadas al sentimiento de incomprensión y a la rebelión frente a los establecido, lo que en algunos casos puede derivar en comportamientos agresivos. De hecho, según el estudio “Violencia sexual entre adolescentes: retos y políticas públicas”, elaborado por la Plataforma de Infancia, el 41% de los adolescentes encuestados admite haber acosado a compañeros.
Según explica Irene López, psicóloga y responsable clínica terapéutica de los centros anda CONMiGO Teens “a esa edad, el cerebro adolescente aún se encuentra en pleno desarrollo, especialmente en las áreas relacionadas con el control de impulsos, la toma de decisiones y la empatía. Esta inmadurez neurológica, combinada con una intensa activación emocional y hormonal, puede favorecer respuestas impulsivas y conductas agresivas cuando el joven carece de herramientas adecuadas para gestionar la frustración o el rechazo”.
En este contexto, los centros anda CONMIGO Teens representan un oasis y acompañamiento para miles de padres y madres que a diario observan cómo sus hijos cambian de actitud, adoptan comportamientos inadecuados con compañeros o familiares y alteran la dinámica del hogar. La convivencia se vuelve más tensa, aumentan los conflictos y muchos padres se sienten desorientados, sin saber cómo intervenir por temor a empeorar la situación, provocar enfrentamientos mayores o aplicar medidas que no resulten adecuadas para afrontar estos casos.
Uno de los factores determinantes de este tipo de conductas es el acceso sin supervisión a contenidos como videojuegos, películas o series con altos niveles de violencia, que consumidos desde edades tempranas, pueden influir en la forma en que los jóvenes interpretan el conflicto. A esto se suma que las redes sociales también contribuyen a amplificar el impacto de este tipo de comportamientos y facilitan nuevas formas de agresión, donde la distancia emocional y el anonimato reducen la percepción del daño causado.
De hecho, terapeutas y expertos de anda CONMIGO Teens recomiendan establecer límites claros y supervisados en el uso de pantallas desde edades tempranas, fomentando un consumo responsable y adaptado a cada etapa del desarrollo. También insisten en la importancia de combinar la educación digital con espacios de comunicación familiar, rutinas saludables y alternativas de ocio que favorezcan el bienestar emocional y el desarrollo social.
Y es que este tipo de conductas tiene consecuencias en las dos partes involucradas. Por un lado, los adolescentes que lo sufren suelen presentar ansiedad, tristeza persistente, aislamiento social y un deterioro progresivo de la autoestima, afectando al rendimiento académico, la confianza en los demás y a la forma en que se construyen las relaciones futuras. Y, por su parte, los adolescentes que ejercen estas conductas suelen presentar problemas previos no resueltos, como carencias afectivas, modelos relacionales disfuncionales o una gestión emocional deficiente.
En la actualidad, los centros anda CONMIGO Teens trabajan a diario con adolescentes en áreas que van desde el acompañamiento psicológico individualizado, que permite trabajar las conductas agresivas desde la raíz con intervenciones adaptadas a cada caso. De esta forma los jóvenes adquieren herramientas prácticas para mejorar su autocontrol, su autoestima y desarrollar habilidades de comunicación más eficaces. Hasta terapias en grupo, donde tienen la oportunidad de compartir experiencias, fortalecer sus habilidades sociales y trabajar la empatía en un entorno donde se sienten seguros.
En paralelo, el trabajo con las familias también es fundamental en el proceso ya que se les ofrece un acompañamiento en esta nueva etapa familiar, con orientación, apoyo y estrategias para comprender mejor a sus hijos, fortalecer el vínculo familiar y afrontar los conflictos desde una perspectiva más constructiva.
En definitiva, la agresividad en la adolescencia requiere ser abordada desde una perspectiva cercana y especializada que vaya más allá del castigo o una simple corrección de un comportamiento en específico. En este contexto, los centros anda CONMiGO Teens, referentes en metodología terapéutica integral para adolescentes, ofrecen un espacio seguro y accesible para todos los jóvenes, independientemente de su situación. A través de una metodología única que tiene en cuenta no solo al adolescente, también a su entorno y su contexto individual, los profesionales acompañan a los jóvenes en un momento vital especialmente sensible, ayudándoles a identificar emociones, gestionar la frustración y desarrollar formas más saludables de relacionarse consigo mismos y con los demás.
Sobre Anda CONMiGO
Anda CONMiGO, referentes en metodología terapéutica integral para el desarrollo infantil y adolescente, con centros especializados a nivel nacional e internacional, nace para ayudar a grandes luchadores: niños/as, adolescentes y padres que, por situaciones de prematuridad, síndromes, retrasos madurativos, discapacidad u otro tipo de necesidades como problemas del lenguaje, psicológicos o psicopedagógicos, sufren al no saber cómo o dónde llevar a sus hijos para ayudarles a superar, día tras día, su necesidad terapéutica.

